la rabia

No han sido días fáciles. Han sido unas vacaciones en las que la RABIA que ya tenía olvidada ha vuelto, y esto lo han notado los que han estado cerca de mí. Creo que esta RABIA ha vuelto por no haber sabido gestionar MI DOLOR. No le he dejado espacio, y tengo comprobado que necesito esa conexión con el DOLOR, porque para poder reir, primero necesito llorar.
Han sido días de subidas y bajadas anímicas, pero más bajadas.
He sentido tanto la falta de IÑIGO …. Y al mismo tiempo ha estado tanto conmigo…..
He tenido la necesidad de hablar de él en muchas ocasiones, (para llenar su hueco), y he podido hacerlo. Es lo bueno de estar rodeados de familia y amigos que te abren ese espacio sin problemas, para que entre IÑIGO. Es una manera de seguir teniéndole con nosotros.
Me ha gustado comprobar que se hable de IÑIGO con naturalidad (incluso entre los pequeños del grupo).
Han sido también días para la lectura y la reflexión. Es tan importante para mí tener alguna lectura que me alivie….
He estado acompañada por dos libros. El primero escrito por Pedro Alcalá “La mujer que me escucha”, un padre que como nosotros perdió a su hijo Diego de diez años. Iñigo y Diego estarán juntos porque tenían muchas cosas en común.
El segundo escrito por un superviviente del cáncer “El mundo amarillo” de Albert Espinosa.
De los dos he sacado algo positivo, pequeñas reflexiones que han sido de gran ayuda.
Aquí van algunos párrafos de los que me han ayudado estos días, por si le sirven a alguien:
* “Diego ha vivido estos diez años más que feliz. ¿Cuántos otros, viviendo cien años pueden llevarse este sentimiento de felicidad que él se lleva?”.
* “Nos repartíamos las vidas de los que morían. Un pacto inolvidable, bonito, de alguna manera deseábamos vivir en los otros”.
* “Durante los diez años de cáncer me tocaron 3,7 vidas. Así que este libro lo escribimos 4,7 personas (las 3,7 vidas ajenas y la mía propia). Nunca olvido esas 3,7 vidas y siempre intento hacerles justicia. Si a veces es complicado vivir una vida, !imagina la responsabilidad de vivir 4,7 vidas!.”
* ”Pero lo que debes recordar es que la muerte en sí no existe. Cuando alguien muere se transforma en la gente que ha conocido. Sus recuerdos perduran, su vida se divide entre la gente que lo conoció. Es como si se multiplicaran en mucha gente.”
* “Hubo un pelón que me dijo que si un día moría y yo escribía un libro, le gustaría que en algún momento apareciera la palabra pomelo en el libro. A él le encantaban los pomelos, le parecían la mejor fruta del mundo. Le dije que lo haría. Murió un año mas tarde. Ahora, veo escrita la palabra pomelo y siento que él vive, está en su plenitud y se cuela dentro de ti. Puedes imaginar una cara, unos ojos, lo ves comiéndose ese pomelo. ¿Puede estar muerto alguien que nos hace sentir tanto?.”
Me gusta la idea de la muerte que tiene Albert Espinosa, y sobre todo me gusta porque esa idea se formó en su niñez y en su adolescencia, cuando estuvo muy cerca de la muerte. Cerca de su propia muerte y la de sus compañeros de enfermedad.
Creo que como padres y familia de IÑIGO, nos corresponde un porcentaje importante de su vida, pero me gustaría que otra parte importante se la llevaran sus amigos, porque sobre todo son ellos los que van a VIVIR todas esas experiencias que a él no le han tocado. Aunque quién sabe si IÑIGO está viviendo alguna experiencia, que nosotros de momento, nos la estamos perdiendo…. ¡OJALA ¡
Creo que los recuerdos de IÑIGO están bien repartidos, y seguro que cuando sus amigos oigan la palabra FOSILES, por ejemplo, se acordarán de IÑIGO. Espero que al recordarle se les dibuje una sonrisa.
Aquí va un detalle de IÑIGO que me sacó una sonrisa en un día gris:
Mirando su agenda escolar vi la nota que escribió su último día de clase.
ASIGNATURA EUSKERA: "...sacar la maldita fotocopia".
Me trae el recuerdo de sus despistes, y de eso sabe mucho su amigo ANDER.
Un abrazo muy grande para todos sus AMIGOS, los escolares y los no escolares.
Marijo, la ama de IÑIGO.
"Brandon Flowers. Only The Young"
Comentarios
A mí también me ha sacado una grande y duradera sonrisa la nota de la agenda.Así era Iñigo.Tal cual.
Yo llevo casi dos años convencida de que "la muerte en sí no existe. Cuando alguien muere se transforma en la gente que ha conocido. Sus recuerdos perduran, su vida se divide entre la gente que lo conoció. Es como si se multiplicaran en mucha gente.”
No lo había leido pero si lo había sentido y además me ha aliviado en muchas oacasiones durante el tiempo que nos ha faltado Iñigo.
Me ha alegrado mucho tu nueva aportación a este blog.Llevaba tiempo esperando porque ésto también me alivia. Muchas gracias y ojalá esto os alivie también a vosotros.Un abrazo.
Ánimo amigos; nunca dejéis que os arrebaten esos dos tesoros que se funden en uno, la alegría del recuerdo.
brillan en el firmamento
…pero sólo una quema mi alma
siempre fuiste tu, pequeño gigante"
Un abrazo a los dos