botas "mágicas"
Carta de tu tu tío Ander.
Siempre nos ha tirado el Barça. Desde niños, con nuestras camisetas del Barcelona jugábamos cientos de partidos (tipo torneo), con los geniales:
El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño
El tiempo va sobre el sueño
Hundido hasta los cabellos
Ayer y mañana comen
Oscuras flores de duelo
Federico García Lorca
La leyenda del tiempo (Bulerías) Camaron de la Isla.
Siempre nos ha tirado el Barça. Desde niños, con nuestras camisetas del Barcelona jugábamos cientos de partidos (tipo torneo), con los geniales:
Monty y su hermano Jesús, nuestro primo Juan Luis, Carlitos, Manolo (portero), Gemi, los hermanos Ignacio y Andrés Pérez y otros amigos más.
A Iñigo le metimos el gusanillo. Imagino como estarían sus ojo azules, el día que su aita le llevo al Nou Camp.
!!!Por fin, un equipo campeón y sin complejos!!!
... Mi niño, que buen zurdo. Como todos los años, al llegar el olentzero al balcón de la abuela Manola, te traía tus nuevas botas "mágicas", que tú te las ponías sonriendo como si supieses que ese día metías gol seguro. Que bien te quedaban!
Cada año un nuevo modelo de botas, el mismo ritual, los tacos, los colores, que guays son...y un montón de goles!
,...Ya estabas contento,...mirabas al aita ......con tu mirada cómplice y luego decías.... AITA YA SOY BUENO EH!
Querido Iñigo, desde este blog, estaremos en contacto desde el corazón y la mente.
Va a ser nuestro enlace entre tu plano y nuestra dura realidad.
Te quiere, tu tio Ander.
Te quiere, tu tio Ander.
El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño
El tiempo va sobre el sueño
Hundido hasta los cabellos
Ayer y mañana comen
Oscuras flores de duelo
Federico García Lorca
La leyenda del tiempo (Bulerías) Camaron de la Isla.

Comentarios
Pero se trataba de un gran vendedor. Por eso, en un momento en que toda la gente estaba ocupada en curiosear y detenerse, hizo algo extraño. Tomó uno de sus mejores globos y lo soltó. Como estaba lleno de aire muy liviano, el globo comenzó a elevarse rápidamente y pronto estuvo por encima de todo lo que había en la plaza. El cielo estabaclarito, y el sol radiante de la mañana iluminaba aquel globo que trepaba y trepaba, rumbo hacia el cielo, empujado lentamente hacia el oeste por el viento quieto de aquella hora. El primer niño gritó:
- ¡Mira mamá un globo!
Inmediatamente fueron varios más que lo vieron y lo señalaron a sus chicos o a sus más cercanos. Para entonces, el vendedor ya había soltado un nuevo globo de otro color y tamaño mucho más grande. Esto hizo que prácticamente todo el mundo dejara de mirar lo que estaba haciendo, y se pusiera a contemplar aquel sencillo y magnífico espectáculo de ver como un globo perseguía al otro en su subida al cielo.
Para completar la cosa, el vendedor soltó dos globos con los mejores colores que tenía, pero atados juntos. Con esto consiguió que una tropilla de niños pequeños lo rodeara, y pidiera a gritos que su papá o su mamá le comprara un globo como aquellos que estaban subiendo y subiendo. Al gastar gratuitamente algunos de sus mejores globos, consiguió que la gente le valorara todos los que aún le quedaban, y que eran muchos. Porque realmente tenía globos de todas formas, tamaños y colores. En poco tiempo ya eran muchísimos los niños que se paseaban con ellos, y hasta había alguno que imitando lo que viera, había dejado que el suyo trepara en libertad por el aire.
Había allí cerca un niño negro, que con dos lagrimones en los ojos, miraba con tristeza todo aquello. Parecía como si un honda angustia se hubiera apoderado de él. El vendedor, que era un buen hombre, se dio cuenta de ello y llamándole le ofreció un globo. El pequeño movió la cabeza negativamente, y se rehusó a tomarlo.
- Te lo regalo, pequeño-le dijo el hombre con cariño, insistiéndole para que lo tomara.
Pero el niño negro, de pelo corto y ensortijado, con dos grandes ojos tristes, hizo nuevamente un ademán negativo rehusando aceptar lo que se le estaba ofreciendo. Extrañado el buen hombre le preguntó al pequeño que era entonces lo que lo entristecía. Y el negrito le contestó, en forma de pregunta:
- Señor, si usted suelta ese globo negro que tiene ahí ¿Será que sube tan alto como los otros globos de colores?
Entonces el vendedor entendió. Tomó un hermoso globo negro, que nadie había comprado, y desatándolo se lo entregó al pequeño, mientras le decía:
- Hace vos mismo la prueba. Soltalo y verás como también tu globo sube igual que todos los demás.
Con ansiedad y esperanza, el negrito soltó lo que había recibido, y su alegría fue inmensa al ver que también el suyo trepaba velozmente lo mismo que habían hecho los demás globos. Se puso a bailar, a palmotear, a reírse de puro contento y felicidad.
Entonces el vendedor, mirándolo a los ojos y acariciando su cabecita enrulada, le dijo con cariño:
-Mira pequeño, lo que hace subir a los globos no es la forma ni el color, sino lo que tiene adentro.